Soy un desastre, no se me dan bien las matemáticas, odio ir a clase, a patosa no me gana nadie, no sé cocinar, no sé hacer el pino y estoy convencida de que nunca voy a aprender. Pero si hay algo de lo que entiendo en esta vida, es del amor. Saber no es que sepa demasiado, pero con sólo trece años conozco los dos extremos: Sé lo que es que te hagan sentir la persona más insignificante del mundo, y hace un mes, aprendí lo que es querer con todas tus fuerzas a una persona. Es verdad que puedo ser muy retorcida, me puedo enfadar y no respirar, o simplemente te puedo dejar la nariz roja con uno de mis mordiscos. Pero sabes perfectamente que a la hora de querer, no vas a encontrar a nadie igual. Y mucho menos, a una persona que esté dispuesta a dar más de lo que yo llegaría a dar por ti.Entradas populares
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miércoles, 9 de noviembre de 2011
Soy un desastre, no se me dan bien las matemáticas, odio ir a clase, a patosa no me gana nadie, no sé cocinar, no sé hacer el pino y estoy convencida de que nunca voy a aprender. Pero si hay algo de lo que entiendo en esta vida, es del amor. Saber no es que sepa demasiado, pero con sólo trece años conozco los dos extremos: Sé lo que es que te hagan sentir la persona más insignificante del mundo, y hace un mes, aprendí lo que es querer con todas tus fuerzas a una persona. Es verdad que puedo ser muy retorcida, me puedo enfadar y no respirar, o simplemente te puedo dejar la nariz roja con uno de mis mordiscos. Pero sabes perfectamente que a la hora de querer, no vas a encontrar a nadie igual. Y mucho menos, a una persona que esté dispuesta a dar más de lo que yo llegaría a dar por ti.
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